-Te mareaste.
-¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.
Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
-"Como un barco temblando en mis palabras."
-¡Claro!
-¿Sabes lo que has hecho, Mario?
-¿Que?
-Una metáfora.
-Pero no vale porque me salió de pura casualidad no más.
-No hay imagen que no sea casual, hijo.
Ardiente paciencia, Antonio Skármeta.